La fotografía, identificada como art002e009301 en el archivo de la NASA, fue captada durante el sobrevuelo lunar de la misión Artemis II el 6 de abril de 2026. Muestra la Luna ocultando completamente el disco solar, creando un eclipse total visto desde la nave espacial Orion mientras la tripulación completaba su arco alrededor de la cara oculta de la Luna.
Lo que vemos es radicalmente distinto a cualquier eclipse que podamos observar desde la Tierra. Desde esa posición en el espacio profundo, el disco lunar aparece suficientemente grande como para bloquear el Sol durante casi 54 minutos de totalidad —frente a los 7 minutos máximos que se pueden experimentar en la superficie terrestre.
«Desde la perspectiva de la tripulación, la Luna aparece suficientemente grande como para bloquear completamente el Sol, creando casi 54 minutos de totalidad.»
— NASA / Planetary Society, 6 abril 2026 Lo que revela la imagen El halo luminoso que rodea el disco oscuro de la Luna ha generado debate inmediato en la comunidad científica. La NASA confirma que están investigando si ese efecto se debe a la corona solar, a la luz zodiacal o a una combinación de ambas. Desde la Tierra, separar estos dos fenómenos visualmente es casi imposible; desde la posición del Orion, esta imagen podría aportar datos únicos.
Igualmente notable es la presencia de estrellas en el campo: en condiciones normales, la luminosidad de la Luna hace imposible capturarlas en la misma toma. Con la Luna en completa oscuridad, el sensor puede exponerse el tiempo suficiente para registrar esas luces tenues. En la parte inferior derecha del encuadre se distinguen varios puntos estelares; en la esquina inferior derecha, lo que podría ser una galaxia de fondo.
El lado izquierdo de la Luna muestra además una tenue iluminación: no es la corona solar, sino luz terrestre —luz solar reflejada por la Tierra que ilumina suavemente la cara visible de la Luna, el mismo fenómeno que vemos desde la Tierra como «luz cenicienta» en la luna creciente.
Eclipse total capturado por Artemis II — art002e009301 art002e009301 — NASA / Artemis II · Haz clic para ver a pantalla completa
Datos técnicos: el equipo La misión Artemis II transportó 32 cámaras a bordo del Orion: 15 montadas en el exterior de la nave y 17 de mano operadas por la tripulación. El arsenal fotográfico es heterogéneo —Nikon, GoPro y smartphones— y marca una ruptura total con las Hasselblad 500 EL de las misiones Apolo.
Ficha técnica — Misión Artemis II Cámara principal Nikon D5 (DSLR) Cámara mirrorless Nikon Z9 (incorporada a última hora) Objetivos disponibles 14–24 mm f/2.8 · 35 mm f/2 · 80–400 mm Referencia «Hello World» f/4 · 1/4 s · ISO 51.200 · 14–24 mm Total cámaras a bordo 32 (incluyendo exteriores) Transmisión Sistema óptico O2O (infrarrojo, hasta 260 Mbps) Fecha de captura 6 de abril de 2026 Distancia a la Tierra ~248.655 millas (récord histórico) El Nikon D5 —una cámara lanzada en 2016— es el caballo de batalla elegido por NASA no por nostalgia sino por fiabilidad probada: su rendimiento en entornos de alta radiación ya había sido validado en la Estación Espacial Internacional. El Z9 se incorporó a última hora a petición del comandante Reid Wiseman, que quería probar el comportamiento de sus sensores en el entorno de radiación del espacio profundo de cara a la misión Artemis III.
La imagen fue enviada a tierra a través del sistema O2O (Orion Artemis II Optical Communications System), que utiliza láseres infrarrojos para transmitir datos desde el espacio profundo con un ancho de banda muy superior al tradicional Deep Space Network.
Valoración fotográfica Sin datos EXIF específicos de esta toma publicados aún, la lectura fotográfica debe hacerse desde lo que la imagen revela: rango dinámico extremo, capacidad para registrar estrellas tenues junto a una fuente de luz indirecta, y una composición que —siendo en esencia una fotografía documental— posee una fuerza visual difícil de ignorar.
Valoración — art002e009301 Impacto visual 9.7 Rareza del instante 10 Riqueza técnica 8.8 Valor científico 9.5 Composición 8.2 Una imagen que no se puede planificar del todo: requiere estar en el lugar exacto del universo en el momento exacto. El halo —cuyo origen todavía investigan los científicos— le da una ambigüedad poética que la separa de cualquier fotografía de eclipse convencional. La presencia de estrellas y la luz cenicienta lunar elevan la toma de documento espacial a algo que se acerca más a la contemplación. Para cualquier fotógrafo de astronomía, esta imagen es, sencillamente, lo que buscamos.
En el contexto de mi propio proyecto sobre el eclipse del 12 de agosto de 2026, esta fotografía es a la vez inspiración y recordatorio de la diferencia de escala entre lo que podré capturar desde el norte de España y lo que es posible desde una nave en trayectoria lunar. Pero precisamente esa diferencia es lo que hace interesante el ejercicio.