Hay fotógrafos que no buscan la imagen perfecta, sino la que no volverá a repetirse.

Luis Poirot lleva más de sesenta años haciendo exactamente eso. Nació en Santiago de Chile en 1940, empezó a ejercer como fotógrafo profesional en 1964 y, con el tiempo, su archivo se ha convertido en algo más que un conjunto de buenas fotografías: es una parte de la memoria visual de su país. Allende, Neruda, Víctor Jara, Nicanor Parra. Y, también, Pinochet.

Fotografiar desde dentro

Poirot no llegó a esos rostros como quien se acerca a un monumento. Era amigo de Víctor Jara desde sus años en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, conocía a Neruda y fue fotógrafo de la campaña presidencial de Salvador Allende. Después del golpe de 1973 tuvo que salir del país y vivió en el exilio, entre otros lugares en Barcelona y París. Años más tarde regresó a Chile, donde sigue trabajando.

Esa cercanía se nota. Sus retratos de aquella época no tienen la distancia del encargo: son imágenes de alguien que estaba dentro de la escena, no mirándola desde fuera.

La lección de Neruda

Cuenta Poirot que el poeta le dejó clara una norma desde el principio: que nunca le hiciera posar. Podía seguirle hasta donde quisiera, pero jamás pedirle que mirase a cámara.

Es una instrucción que cualquier fotógrafo debería tener a mano. El retrato más veraz casi nunca nace de dirigir al otro, sino de acompañarlo y esperar. Estar lo bastante cerca para que el gesto ocurra, y lo bastante quieto para no estropearlo.

Cuenta también que, al enseñarle sus retratos de Neruda a Cartier-Bresson en París, este eligió uno y dijo que en esa imagen estaba todo a punto de pasar. Es difícil encontrar una definición mejor de lo que hace buena a una fotografía: no lo que muestra, sino lo que deja a punto de ocurrir.

Fotografiar lo que conoces

Su consejo a quien empieza es sencillo: fotografía lo que conoces, tu mundo. Mira a tu familia, a la gente que tienes cerca. Y desconfía de que la técnica se convierta en el fin: para él es una herramienta. Trabaja sobre todo en formato medio, con el cuadrado del 6x6, y recurre al 35 mm cuando la situación exige rapidez.

Quizá por eso sus imágenes resisten el paso del tiempo. No dependen de la cámara ni de la moda, sino de una mirada que sabe a quién tiene delante y por qué le importa.

Una cámara también es una forma de recordar. Y hay países enteros que dependen de que alguien la tuviera en las manos en el momento oportuno.

Fuentes: entrevista de Iker Morán en Photolari (2 de octubre de 2026), https://photolari.com/el-fotografo-que-retrato-a-victor-jara-y-a-pinochet-en-casa-de-luis-poirot/ ; datos biográficos contrastados con la web del autor (luispoirot.com), Wikipedia y Artistas Visuales Chilenos (MNBA). Las fotografías son de Luis Poirot.