Hay una cifra que muchos fotógrafos de paisaje evitan como si fuera un precipicio: f/16. Y otra, f/22, que casi se pronuncia en voz baja.

La razón se llama difracción. Y casi todo lo que se repite sobre ella tiene algo de verdad y algo de mito.

Qué es, de verdad

La difracción no es un defecto de la lente. Es física. Cuando la luz atraviesa una abertura pequeña, no se limita a seguir en línea recta: se abre ligeramente y un punto de luz deja de ser un punto para convertirse en una pequeña mancha rodeada de anillos. Cuanto más cerrado está el diafragma, mayor es esa mancha.

Ninguna lente, por cara que sea, puede escapar de ella. Una óptica mejor corrige otros defectos, pero esta no.

Los números que importan

Con luz visible, la mancha crece algo más de una milésima de milímetro por cada paso de número f. En orden de magnitud: unas 5 micras en f/4, casi 11 en f/8, unas 21 en f/16 y cerca de 30 en f/22. Para comparar, los píxeles de una cámara actual miden entre 4 y 6 micras.

Dicho de otro modo: no hay un diafragma mágico a partir del cual la imagen se estropee. Es una pérdida gradual, que ya existe en f/5,6 y que va creciendo. Tampoco depende de la focal: un 24 mm y un 600 mm a f/8 producen la misma mancha en el sensor.

Un mito: más megapíxeles, más difracción

Se oye a menudo que las cámaras de muchos megapíxeles sufren más la difracción. En realidad es al revés de como suena: la mancha es la misma, pero un sensor más resolutivo deja ver una limitación que siempre estuvo ahí. Pasar a un sensor más fino no empeora tu foto de f/16. La deja al descubierto.

Cómo lo hago

Elige el diafragma por lo que necesita la imagen, no por miedo. Si la profundidad de campo que buscas exige f/11, usa f/11. Una foto ligeramente blanda pero bien compuesta se defiende mejor que una nítida de un encuadre vacío.

Prueba apilar en lugar de cerrar. Varias tomas a f/8 con el enfoque desplazado y unidas después suelen superar a una sola a f/22, sobre todo en paisaje con primer plano cercano.

Ten presente el macro. A grandes aumentos, el diafragma efectivo es bastante más cerrado de lo que marca la lente, y la difracción se nota mucho antes.

Y recuerda que las estrellas del sol también son difracción. Esas puntas de luz que tanto gustan al fotografiar un sol bajo con el diafragma cerrado nacen exactamente del mismo fenómeno. A veces, lo que evitamos es lo que buscamos.

Al final, cada objetivo tiene un punto dulce en el que sus pequeños defectos y la difracción se equilibran. Conviene conocerlo. Pero conviene más todavía no dejar de disparar por él.

Fuente: Alex Cooke, «What Diffraction Actually Is, and Why Photographers Worry About f/16», Fstoppers (3 de octubre de 2026), https://fstoppers.com/education/what-diffraction-actually-and-why-photographers-worry-about-f16-904091