En Namibia, los áloes dicotomos se recortan contra la Vía Láctea como si llevaran allí mucho más tiempo del que somos capaces de imaginar. Árboles que parecen dibujados para ese cielo. Siluetas inmóviles bajo millones de estrellas.
Pero el paisaje también cambia.
El Aloidendron dichotomum, nativo del sur de África, está adaptado a la roca, la sequedad y las condiciones extremas. Y aun así, no es ajeno a un planeta que está cambiando. La pérdida de hábitat y el cambio climático han hecho que la especie esté catalogada como vulnerable por la UICN.
Quizá por eso fotografiar un lugar así sea algo más que buscar una buena composición.
Es detenerse.
Mirar.
Y recordar que algunos paisajes que parecen eternos no lo son.
Esta fotografía fue publicada en la última edición impresa de National Geographic.